Architectural photography is not just the spreading of architecture over the world, if we understand this as the documentation and diffusion of architecture.
It goes further than just the objective and descriptive. It means an interpretation of what someone “sees” as the photographic motive. It takes a mental process to translate and convert the photograph into what someone has seen, which is totally subjective.
To look is not to see. We all know how to look , but not to see. This is the key: how to photograph what the observer has seen, that is also interesting to the public, that is to say, to us.
Not every picture has that “something” that makes it unique. Pictures can be functional, yes. Pictures can be technically impeccable, yes. But pictures will never make us emotional, because they lack that “something”. And that “something” is soul.
A picture will be a soul picture when:
The photographer that takes the picture must know how to “see” and then know how to take a picture of what he/she has seen. To do this there has to exist a perfect balance between the place chosen to take the picture, the “right” light, and the composition that the photographer has decided on, and finally that “this something” will be perceived by the one that is looking at the picture. It does not need to be nice, it has to make you feel, suggest something to you.
No matter who is observing it, if it is a child, an old person, a person passionate about art or someone with little involvement. We are all consumers of photography. This is democracy. To take pictures is easy, anyone can do it, but what is not easy is to give the picture soul.
Architecture is elasticity volume, space, comfort, proportion, harmony, texture, light combination (…)
The photographer has to “see” this, digest, interpret and express it, taking advantage of the inherent capacities of the photographic medium. And put this all together in a series of pictures, which due to the specific picture series chosen make that, from a building photography report, you do not miss any of the pictures that you need to see.
All the pictures not only mean something separately but also as a whole.
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La función de la Fotografía de Arquitectura no es sólo la divulgación de la Arquitectura por el mundo, entendiendo como tal la documentación y difusión de la misma.
Va más allá de lo meramente objetivo, de lo descriptivo. Es una interpretación de lo que “ve” una persona en el motivo a fotografiar. Conlleva un proceso mental para traducir-convertir en fotografía lo que uno ha visto, que es absolutamente subjetivo.
Ver no es mirar. Todos sabemos mirar, pero no todos sabemos “ver”. Esta es la clave: Saber fotografiar lo que uno ha visto, y que además interese al público, es decir, nosotros.
No todas las fotografías contienen ese “algo” que las hace únicas. Son funcionales, sí. Técnicamente impecables, sí. Pero nunca llegarán a emocionar, porque les falta “algo”. Ese “algo” es el Alma.
Para que una fotografía tenga Alma ha de pasar lo siguiente:
“El que realiza la fotografía tiene que “ver” y posteriormente saber fotografiar lo que ha “visto”. Para saber fotografiar lo que uno ha “visto” tiene que existir un equilibrio perfecto entre el lugar escogido para la realización de la misma, la luz “adecuada”, y la composición que el fotógrafo haya decidido. Y por último que ese “algo” sea percibido por el que observe-consuma la fotografía. No tiene por qué gustar, pero sí transmitir, sugerir, independientemente de quien sea el que la observe, sea un niño, un anciano, un apasionado por el arte o una persona sin ninguna inquietud. Todos somos consumidores de fotografías, y fotógrafos. Esto es la democratización de la fotografía: Hacer fotografías es fácil, está al alcance de cualquiera, pero no el conseguir que éstas tengan Alma.”
La Arquitectura es plasticidad, volúmenes, espacios, confort, proporciones, armonía, texturas, juegos de luces (…)
El fotógrafo ha de “ver” esto, digerirlo, interpretarlo y expresarlo, aprovechándose de las capacidades inherentes al medio fotográfico. Y reunirlo en una serie de fotografías, que debido a su orden escrupulosamente escogido, hacen que de un reportaje fotográfico de un edificio, ni sobre ni falte ninguna de las fotografías que lo conforman. Todas “funcionan” por separado, pero también lo hacen en conjunto.

Pedro Pegenaute